Sea cual sea la técnica utilizada, todo paciente que es tratado por su cáncer de próstata sufre algunos riesgos. Es una enfermedad muy seria y los tratamientos son casi siempre pesados y complejos, en particular las irradiaciones o la cirugía. Ablatherm HIFU reduce de manera significativa los riesgos post operatorios, y mejora sensiblemente la calidad de vida de los pacientes tratados. A pesar de todo, los riesgos existen, como en toda otra terapia en pacientes del mismo tipo. El más importante y más grave es el riesgo de lesión rectal (o digestiva). Los últimos resultados publicados muestran que este riesgo es inferior a 1%. También hay un riesgo de incontinencia urinaria: en la evaluación hecha a un año del tratamiento no se observa ninguna incontinencia grave (0.0%), sólo 1.4% de incontinencias medias y 6% de incontinencias leves. Estas cifras pueden compararse con las de otros tratamientos, y especialmente con la radioterapia, para la que la incidencia de incontinencia es entre 1 y más de 20%. También debe tenerse en cuanta el riesgo de impotencia, que es diferente según “el estilo” de la utilización de Ablatherm HIFU: el urólogo puede realizar un tratamiento “conservador” (que reduce los riesgos de dañar los nervios regionales, pero aumenta la probabilidad de tener que realizar un segundo tratamiento). De esta manera, con Ablatherm HIFU, los riesgos de deterioro de la función sexual son del 50% en el caso de un tratamiento clásico, y de 35% con una técnica conservadora (resultados mejores que los otros tratamientos). Los otros efectos indeseables son de menos importancia (incomodidad, algún dolor, infecciones, retención urinaria…) y en la mayoría de los casos desaparecen tras un tratamiento médico apropiado.
Ablatherm HIFU es un dispositivo médico que ha obtenido el marcaje CE en el año 2000. Para un dispositivo médico, el marcaje CE equivale a la autorización de comercialización y uso de un medicamento. Con ello sabemos que este dispositivo ha demostrado su eficacia y seguridad con el soporte de estudios clínicos, y ha sido aceptado por las autoridades sanitarias europeas. El dispositivo puede venderse y utilizarse en todos los países miembros de la Comunidad Europea y en otros países que aceptan el marcaje CE como equivalente de un marcaje nacional. En este caso ya no se trata de un dispositivo experimental. El periodo de experimentación clínica obligatorio se terminó en el año 2000 y los resultados permitieron al fabricante obtener la autorización de comercialización y uso de la máquina. Además, el hecho de que el número de pacientes tratados ya ha superado los 9000, que la experiencia ya es de más de 10 años y que ya se han publicado numerosos artículos científicos sobre Ablatherm HIFU; permite afirmar que este tratamiento ya no pertenece al mundo de la experimentación. Para terminar, sepa que los numerosos centros hospitalarios que utilizan Ablatherm HIFU lo hacen ya en el marco de una práctica de rutina, a veces cotidiana, lo que lo sitúa muy lejos del contexto experimental.
El tratamiento no es doloroso ya que se realiza bajo anestesia local (peridural) o a veces anestesia general. Es raro sufrir dolores después del tratamiento; lo que algunos pacientes describen es más una molestia o cierta incomodidad que desaparece a los pocos días. Como tampoco hay incisiones, el paciente no puede sufrir a causa de la cicatrización de las heridas como ocurre tras una operación. Además, contrariamente a eso que suele pasar tras los tratamientos a base de irradiaciones, los pacientes no presentan síntomas dolorosos como si se quemaran.
El paciente es simplemente hospitalizado la víspera del tratamiento sin condiciones particulares; sólo hay efectuar una preparación digestiva para acondicionar el recto para el día siguiente, cuando la sonda endorectal sea utilizada.
- Inmediatamente después del tratamiento, al paciente se le coloca una sonda uretral para asegurarse de que puede orinar normalmente, ya que el tratamiento Ablatherm HIFU ha sometido a la próstata a un fuerte calor, por lo que durante unos días se hincha un poco y molesta al paciente cuando orina. La sonda se retira 3 a 4 días después, cuando la próstata ha recuperado su volumen normal.
- Se puede comer por la tarde del mismo día del tratamiento. El alta se le da al día siguiente o cuando se retire la sonda y se verifique el buen funcionamiento de la vejiga por ecografía.
- Se puede seguir un tratamiento antibiótico durante 8 semanas para así evitar toda infección urinaria. A intervalos regulares se efectúan análisis del PSA sanguíneo y de la cito-bacteriología urinaria. Si padece usted de una infección urinaria, su médico le recetará un tratamiento antibiótico adaptado a los gérmenes presentes en la orina. El paciente puede sentir ciertas incomodidades durante este periodo: un ligero sangrado al principio de la micción, micciones frecuentes y a veces urgentes, alguna pérdida de orina durante un esfuerzo físico o al toser, y también puede ver algún resto de tejido residual en la orina.
- Las infecciones con fiebre son raras pero posibles si la infección se propaga; estas infecciones necesitan un tratamiento antibiótico importante
Casi ninguna. En todo caso ningún paciente correrá peligro por un tratamiento Ablatherm HIFU. Se debería hablar de indicaciones “menos buenas”. Generalmente los urólogos utilizadores de esta técnica tienden a reservarla para las mejores indicaciones, ya que en estos casos los resultados de Ablatherm HIFU son los mejores: combinando como nadie una gran eficacia y una seguridad excelente, sinónimos de cura y de buena calidad de vida para el paciente
No, excepto si una infección urinaria se manifiesta, y en ese caso su urólogo le recetará un tratamiento apropiado.
Hoy en día Ablatherm HIFU es uno de los tratamientos menos invalidantes que existen. Las pocas complicaciones y el corto periodo de convalecencia garantizan, en la mayoría de casos, un regreso muy rápido a una vida normal (2 ó 3 días tras el tratamiento). A veces se debe guardar la sonda uretral algunos días más, pero se puede volver a una vida activa si su médico está de acuerdo.
Durante unos días no, por lo que deberá conservar la sonda uretral. En cambio, a partir de la segunda semana usted volverá a orinar como antes de operarse, incluso mejor si usted padecía al mismo tiempo de una hipertrofia de la próstata.
No podemos. Los nervios que controlan la erección en el hombre pasan al lado de la próstata, además son casi invisibles en las imágenes de la ecografía que proporciona el aparato, por lo que a veces estos nervios se lesionan cuando se trata la próstata (ocurre lo mismo con cualquiera de las técnicas existentes). Pero los urólogos saben por donde pasan y cada vez tienen más cuidado de no dañarlos, sobre todo si usted expresa claramente su deseo de conservar lo mejor posible sus funciones sexuales. El respeto de los nervios es más simple con Ablatherm HIFU, gracias a su sistema técnicamente muy avanzado de planificación del tratamiento por ordenador, utilizando imágenes de muy alta definición.
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