El principio del tratamiento por Ablatherm HIFU es simple.
La próstata es una glándula de pequeño tamaño (como una castaña) que se encuentra en el trayecto de la uretra, en la base de la vejiga. Su posición anatómica la sitúa en contacto con la parte anterior de la pared rectal; lo que explica que la próstata es fácilmente palpable con el dedo cuando el médico efectúa un tacto rectal, introduciendo el dedo por el ano del paciente y palpando hacia delante.
Esta posición anatómica es ventajosa porque permite un acceso fácil al tratamiento por ultrasonidos focalizados: basta con introducir por el ano del paciente la sonda de ultrasonidos y de situarla frente la próstata. A partir de ese momento el tratamiento se realiza automáticamente. Para poder tratar la totalidad de la próstata la sonda efectúa muy ligeros movimientos, que son a penas perceptibles por el paciente bajo anestesia local. El tratamiento dura en total entre una hora y media y dos horas y media, dependiendo del volumen de la próstata del paciente.
Los ultrasonidos focalizados destruyen el tejido prostático y en particular el tejido maligno; esta destrucción, llamada necrosis por coagulación, es consecuencia del calentamiento.
Posteriormente el tejido necrótico (tejido muerto) se elimina espontáneamente de forma progresiva y es substituido por tejido fibrótico cicatrizal.
La próstata se atrofia progresivamente y disminuye de volumen sin repercusiones sobre la capacidad de orinar. La única función que se altera es la de eyaculación, que nunca más será la misma que antes.
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